El blog del Rodras

Siempre hay algo que contar…

La niña Radiohead

Posted by El Rodras en 21 septiembre 2010

Era un niño cuando recuerdo que escuche Radiohead por primera vez, quizá demasiado niño para que ese conjunto de sonidos hiciera eco en mi cabeza, pero hubo algo que los dejó grabados en mi memoria, para luego de años buscarlos inconscientemente; la chica dark de Radiohead.

En esa edad uno sale a “jugar” siempre con los mismos vecinos y a las mismas cosas, a no estar en la casa, a no pensar en tareas. La novedad cambiaba con el antojo y el presupuesto y suponía un sólo objetivo, la tiendita de Don Lupe.

Sin embargo ese día lo recuerdo muy diferente; para empezar un pequeño burgués como yo nunca se había acercado a un darketo, mucho menos platicado con alguno. La conversación danzaba entre la presentación o mejor dicho el alarde de quién era, cómo era, cuan diferente y distante era, etc. y los temas propios de quien en ese afán separatista “busca irónicamente ser igual a muchos que buscan ser diferentes”.

Al llegar a la música yo ya estaba un poco hipnotizado por ese poder de convencimiento que me hizo creer que escuchaba a alguien más interesante que yo o cualquiera de mis vecinos y que lo que me pudiera decir era para tomar nota y aprenderlo. Radiohead… en mi vida los había escuchado y sin embargo asentía a cada pregunta retórica y fingía estar de acuerdo con tal o cual matiz en tal o cual canción en la que pretendíamos armar una escena común, vivirla y terminar diciendo que era de las mejores. Luego de un rato y por inercia, ese otro yo, el mentiroso, confesó que tenía todos los álbumes por ahí arrumbados, cuando en realidad solo había carritos, GI joe’s y caballeros del zodiaco en cada rincón de mi cuarto; ahora me da algo de risa pero me recuerda la postura que tuve por años frente a las mujeres, una cierta inseguridad que sólo pisando tierra firme y conocida amainaba.

La chica entusiasmada porque creyó haber encontrado lo que buscaba me invitó a su casa, algún día … Yo tenía que pedirle permiso a mi mamá y por razones de pudor y estoicismo debía también encontrar un pretexto que disimulara la cita original; a ojos de todos este adulto era solo un niño pensaba yo… (creo que si nos detenemos a pensar en la percepción propia a X edad y la impresión que nos queda de un niño de esa edad actualmente, resulta muy apremiante aunque absurdo notar la descomposición de realidades). El pretexto fue el primo que era conocido mío y al cual yo encontraba estúpido y aburrido.

En esa edad en realidad no había intención alguna que no fuera la curiosidad que despierta vivir algo fuera de la rutina y eso eliminaba cualquier nerviosismo, cualquier expectativa. Llegamos a su casa, una casa blanca con cuadros florales y olor a pinol, nos sentamos y esperamos a que la chica bajara, mientras me preguntaba si en su hábitat natural sería acorde o no a los colores de su ambiente. Bajó quizá con la misma ropa de aquel día, su aspecto desinteresado y su performance fatalista… su interés era aún mayor que el de aquel día de la mentira y aparentemente tenía listo un ritual, un plan de vuelo que me tenía muy intrigado.

De ahí todo el relato es nube densa y pesada, bastó un vaso de agua fresca, Creep! y un extraño ejercicio de cerrar los ojos y escuchar un relato inventado por ella en el momento, para hacerme caer en su pequeño mundo unos minutos. Me mostró sus dibujos, hablamos de ellos y de lo mucho que le gustaba plasmar sus demencias y sus viajes con un lápiz y papel y regresé a mi casa, a mi piloto automático en el cual no volví a saber de esa mujer nunca, de hecho no la recordé por años, hasta que llegó a mis manos un disco de Radiohead y como viejos conocidos lo convertí en mi disco de cabecera.

Cómo logran pequeñas experiencias dejar huellas tan profundas, que definen preferencias e incluso comportamientos subconscientes? Es la niña Radiohead parte de lo que hoy por hoy me define y es al mismo tiempo un vago recuerdo de una tarde cualquiera que recoge algunos trozos de mi infante personalidad, es un extraño y bizarro recuerdo, es nada… o casi nada, quizá no se si ocurrió, si lo imaginé escuchado una canción de Radiohead.

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